La fuente de los 72 caños de Alcañiz representa un bien patrimonial sello de identidad para esta localidad turolense. La construcción actual de piedra arenisca se realizó en 1883, en sustitución de una fuente anterior también de 72 caños pero estructura diferente.
El nombre de Lupina viene de una leyenda contada por diversos autores sobre una gran sequía ocurrida en la localidad 11 siglos antes de nuestra era, en la que los habitantes tras iniciar una peregrinación se cruzaron con una loba que llevaba las patas mojadas y que los condujo hasta esta fuente.





