El Patrimonio construido está constituido prácticamente en su totalidad por edificios y monumentos de albañilería, variando los materiales según zonas geográficas y distintos periodos históricos.
Las técnicas tradicionales y los materiales usados desde la antigüedad, han permitido a estas construcciones permanecer hasta la actualidad aunque si bien es cierto que a causa de falta de mantenimiento, transformaciones y degradaciones por factores climatológicos o la propia acción y "olvido" del hombre, gran parte del patrimonio sufre hoy grandes rasgos de debilidad, deterioro y vulnerabilidad.












